lunes, 20 de febrero de 2012

Español sin urgencia

La primera farsa que detecta el juicio maduro es la excesiva solemnidad de lo esencialmente ridículo. Lo solemne gusta de andar parejo con lo trivial, y de tal manera que rara vez encontramos algo de valor genuino retocado por la pompa y circunstancia. Consideremos la menos urgente de las disciplinas: la teología, objeto de tratados grosísimos al tiempo que necios y sin mayor utilidad ni belleza; disciplina sin un solo asomo de sustancia, fruslería absoluta. Y pensemos ahora en la felicidad, que es el fin de la mayoría –si no todos– de nuestros empeños, y recordemos cómo llega de espontáneamente y cuán fastidiosa le es incluso la seriedad, aun cuando es materia importante, si alguna materia puede serlo.

No muy lejos de la teología encontramos a la gramática, pseudociencia que da de comer a hombres ociosos por naturaleza. La gramática es una ociosidad enorme, pues busca fijar normas que pronto serán sepultadas; y que, para colmo, no muchos adoptarán durante su breve periodo de vigencia. Es obvio que los idiomas se transforman: lo que ayer era regla hoy es error, y la regla de hoy será errada mañana. De ahí el aire de tontería que siempre adorna la perorata gramatical del que se llena la boca corrigiendo los errores ajenos: hombre tonto por lado y lado, puesto que corregir a un malhablado entre millones no cambia nada, y nada podrá evitar que el error se popularice tanto que llegue a ser aceptado por las autoridades. ¿Quién será, a la postre, el equivocado? A menudo es este el destino feliz de los errores más ferozmente atacados: la aceptación condescendiente por parte del grupúsculo de petimetres invertebrados que se hacen llamar Real Academia Española.

Así vemos que pelear con los molinos del español mal hablado es una hazaña ingenua y sobre todo demente. Ni siquiera pudo un filólogo del calibre de Rufino evitar que los bogotanos dijesen hasta cuando pensaban en no antes de. Y así oímos hoy al tendero decir que mañana abrirá hasta las ocho de la mañana. No es que vaya a cerrar a las ocho, como se entendería según el sentido tradicional de la palabra hasta. No: abre la tienda a las ocho y la cierra cuando le da la gana, porque además ese es un negocio rentable. ¿Y está hablando mal el “vecino”? Por supuesto que no, a pesar del pobre de Rufino. El Diccionario de la RAE ya incluye esta acepción de hasta: 3. adv. t. Am. Cen., Ecuad. y Méx. No antes de.

También se desquiciaba el loco de Rufino con el que galicado, una construcción gramatical calcada del francés pero supuestamente equivocada en el español. Es raro oír o leer hoy por hoy a alguien que no caiga en ella. Por lo general, cuando quiere poner énfasis en la causa de un suceso, el hablante promedio dice es por eso que: “Ese man es un hijueputa. Es por eso que yo no lo saludo”. De todos los motivos para no saludar a alguien, nuestro hablante enfatiza la hijueputez del otro. El supuesto error está en omitir las partículas que van de ordinario en frases semejantes: la preposición –se supone– debe ir dos veces, así: “Ese man es un hijueputa. Es por eso por lo que yo no lo saludo”. Otro ejemplo: “Destapá pues la de guaro, que para eso es que vine”, cuando ciertos gramáticos defenderían esta variante: “Destapá pues la de guaro, que para eso es para lo que vine”. Conviene aclarar que la RAE no considera un error el que galicado; apenas se limita a sugerir las construcciones con la preposición repetida, que, dicho sea sin faltarles al respeto, es una tontería, pues el que galicado ayuda a la economía verbal, forma parte del habla frecuente aun en esferas cultas (el mismo Borges lo usaba) y no suena mal. Sin duda, hay una manera más corta de expresarse, limitándose a decir por eso: “Ese man es un hijueputa. Por eso yo no lo saludo”. Pero a riesgo de perder el énfasis. Es por eso que recomiendo no corregir ni desusar el que galicado.

Otra costumbre frecuentísima en el habla actual es la desarmonía de número entre el pronombre le y el sujeto en quien recae la acción cuando es plural. En cristiano: decir, por ejemplo, “Los descendientes de gente que le ponía velitas a los santos...”. (Jaime Ruiz, 2010) Es apenas lógico que para un sujeto plural (los santos) convenga usar la forma plural del pronombre (les). Pero el gramático Jaime Ruiz cayó en el vicio conocido como “lesfobia”, que es casi omnipresente, un gigante de los errores, habitual en muchísimos columnistas de habla hispana (que tienen un empeño mucho menor que el de Jaime Ruiz en expresarse correctamente). Ahora bien, uno pensaría que ese gran cuerpo invertebrado que se antepone el atributo de “real”, la Real Academia Española, impone siempre la concordancia de número en el español. Pues no. Según el Diccionario de la RAE es válido usar la forma singular del pronombre quien con un antecedente plural: “Las personas de quien he recibido favores”. ¿Con qué autoridad podrían, entonces, censurar la discordancia de número con el pronombre le?

El mismo Jaime Ruiz tenía un blog destinado a corregir errores idiomáticos, al tiempo que publicaba sus escritos políticos en otro intitulado País Bizarro, cuyo lema es este: “Un país en el que la vociferación contra la desigualdad se premia con los ingresos de varias decenas de personas y es lo que define a los privilegiados es peor que bizarro, peor que freaky: es un muladar”. Y bien, ¿qué significa bizarro? En inglés, bizarre (sinónimo de freaky) significa grotescamente raro. ¿Y en español? Algo muy distinto: valiente; generoso, lucido, espléndido. A menos que la valentía sea grotescamente rara, Jaime está equivocado. ¿Qué tanto? Lo suficiente para recibir la censura de la RAE, que en su Diccionario Panhispánico de Dudas condena el calco semántico del inglés bizarre. ¿Qué tan grave es el error de Jaime? No mucho, pues son bastantes quienes creen que bizarro equivale a raro, y ni de lejos suponen que significa valiente. A la larga se impondrá el uso más frecuente.

Ya podemos sacar algunas conclusiones y saber qué esperar de este blog. Ante todo, vimos que la gramática es una ciencia vana, más que nada en su aspecto normativo. Espero que quede claro también que los gramáticos se equivocan[1], y muy a menudo, pues aun obrando de buena fe cambiará el consenso en el monstruo de la RAE y el error será norma o viceversa. Además, la autoridad de la RAE es sumamente bizarra, ¿cómo es que todavía se llama “real”? ¿En qué siglo estamos? Su diccionario es muy útil, sus explicaciones son muy claras, pero su autoridad es débil y cuestionable, como la de cualquier gramático –en especial la de ese caracol antropomorfo, Cleóbulo Sabogal, cuyo nombre lo destinó trágicamente a la gramática, el menos erótico de los empleos humanos–; en fin, regla de oro: hable y escriba como quiera, mientras procure ser entendible (si quiere que entendamos) y no se deje joder por una tilde, por una coma o por un idiotismo (expresión forzada desde otro idioma), pero, sobre todo, no joda a los demás por la forma en que se expresan, que nadie tendrá para siempre ni definitivamente la última palabra en materia gramatical.


[1] Prometo incluir en una entrada los errores del pseudogramático Fernando Vallejo.

38 comentarios:

  1. Sólo faltó recomendar abstenerse de leer esto. Pero bueno, "bizarro" es el "mundo bizarro" de Supermán. Un mundo al revés. El traductor dejó una marca que el idioma asimilará, más si se tiene en cuenta que Borges usa el término con el sentido inglés.

    En España nadie dice "Es por eso que" y nunca se lee en artículos de escritores locales. El cuidado con eso hace pensar en los que se lavan las manos con agua después de limpiarse el culo o antes de comer: ¡no faltará el que piense que es manía de melindrosos afeminados y ridículos! Por ejemplo porque vive en un pueblo en el que nadie ha implantado esas costumbres.

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  2. ¿Cómo que en España nadie dice "es por eso que"? Lo he visto varias veces en el panfleto El intelectual melancólico, de Jordi Gracia, uno de los académicos españoles más reputados hoy en día.

    Me parece, con todo respeto, que usted se atiene a la norma por el apego caprichoso a la tradición: de ahí que le ponga tilde al adverbio "solo" cuando no la necesita, pues nunca hay ambigüedad tal que no pueda resolverse por el contexto.

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  3. La gramática no es una ciencia. La gramática es como el feng shui, la decoración de interiores o, sobre todo, la urbanidad. Si alguien le ha dicho que la gramática es una ciencia, dígale que se remita a Popper para una definición de bolsillo de ciencia. La lingüística sí es una ciencia y por eso los lingüistas solamente alegan con el puño en el aire cuando tienden más a su lado diletante.

    El que galicado (ampliamente extendido en España gracias a las andanzas de Pepe Botella) es una maldita mierda. La solución que usted propone es mediocre justamente porque se queda exclusivamente en lo sintáctico y no en los resultados semánticos que se buscan con estas construcciones sintácticamente incorrectas (sin comillas).

    Alternativas:
    “Ese man es un hijueputa. Por eso mismo no lo saludo”.
    Esto le quita la enjundia pero es bueno en textos que exijan mayor altura: “Ese man es un hijueputa. Por justamente no lo saludo”.
    “Destapá pues la de guaro, que pa eso vine”

    Lo que más entrañable me parece es el tonito grandilocuente, tan similar al del exgramático del régimen.

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    1. 1. Me equivoqué: "por eso justamente no lo saludo".
      2. Agrego: como la gramática es un hobby y las reglas pueden ir en cualquier dirección hay que tomarlo como lo que es y jugar a darse bien en la jeta, felices, sabiendo que al final todos somos mongólicos en los paralímpicos.

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  5. Juglar del zipa: yo mismo dije que la gramática es una pseudociencia. No entiendo su protesta.

    Sobre el que galicado: es un hábito muy difundido aun en el habla culta. Tanto que está en Borges, en algunos poemas y cuentos, aunque en otros se nota el esmero por evitarlo usando la doble preposición; lo mismo con el sentido inglés de bizarro, que aparece en La Casa de Asterión, pero que en otros poemas se usa con el sentido castizo.

    Tampoco entiendo muy bien lo del tonito grandilocuente. La grandilocuencia es perfecta y deseable, ¿no? Me parece que usted confunde grandilocuente con vanilocuente, si su intención es criticarme o algo por el estilo.

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  6. Constantino, "académico" puede significar muchas cosas, pero no me va a decir que Jordi Gràcia es alguien como Savater, Marina o Tertsch, para mencionar sólo figuras activas. En catalán, lengua materna de Jordi y no Jorge, "és per això que" no es un error, y son corrientes todos los usos de "que" que en español son absurdos. "Ésta es la casa que te hablé", "Me indigna el modo que me ofendes", etc.

    Los españoles, no los catalanes, que no quieren ser españoles ni hablar bien español, nunca dicen "es por eso que", nunca han oído eso, no es una de las cosas que repiten. Es como encontrar un colombiano que dijera "por venir corriendo me se cayó la gorra". Mucha gente con poca instrucción en España diría eso, lo han oído de sus padres.

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  7. Avíseme cuando Borges y los demás representantes de la lengua culta se tiren por una ventana para verlos caer.

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  9. Me gustó la entrada Constantino, muy oportuno este blog.

    Dos dudas.

    1) tu sugieres :

    "Ese man es un hijueputa. Por eso yo no lo saludo”

    yo creo que si de economía de las palabras se trata, el sujeto explicito "yo" sobra.

    Pienso que debería ser "Ese man es un HP. Por eso no lo saludo.

    2) Me imagino que esta frase que uno dice mucho cuando está borracho está bien:

    "los hombres son hijueputas, por eso es que a mi me gustan las mujeres"


    Cordial saludo.

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  10. Sería bueno, muy bueno, explicarle a la gente que el yo no sobra, a propósito de la corrección que pretende hacer Harold.
    Lo que no entiendo, Constantino, es para qué hacer un blog de gramática cuando aseveras que no es necesario saber de esto, y hasta te burlas de quienes se han dedicado a estudiarla y a difundirla.
    Y a Jaime no lo corrijas, por favor, que él jamás, jamás se equivoca.

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  11. Jaime: lo inusual del que galicado en España es apenas una curiosidad geográfica, nada más. Es frecuente en los demás países de habla hispana y ha arraigado en su cultura, de lo más bajo a lo más alto, de manera que ya no tiene mucho sentido corregirlo. Salvo que usted piense que el español de los españoles es mejor, la comparación no viene al caso.

    Harold: de las generaciones recientes hemos aprendido que hay muchas maneras de lograr economía verbal. El problema, creo, es que “HP” no tiene la musicalidad injuriosa de “hi-jue-pu-ta”, redoblada con “do-ble-hi-jue-pu-ta”. Y sobre las mujeres, hombre, no sé, supongo que la hijueputez se encuentra por igual en ambos géneros. A mí me gustan porque me parece que son bonitas, talentosas, y están buenas (algunas, obviamente). Saludos.

    Tefa: en las próximas entradas daré consejos puntuales para hablar un “buen español”, por llamarlo de algún modo. Pero primero quiero asegurarme de que no los tomen muy en serio, ni mucho menos me tomen en serio a mí. Ni a los gramáticos en general, ni a la RAE ni a la Fundéu (en adelante fondue), porque son organismos y órganos inestables, contradictorios y autoritarios.

    En definitiva, no quiero que el lector llegue con sobradas expectativas, pues aquí solo haremos una burla palmaria de todo lo solemne, alternando consejos que no nos llevarán a hablar mejor sino a aproximarnos a un consenso quimérico, metafísico, imposible, de manera que podamos entendernos y entender a quienes han usado el lenguaje para crear belleza. Mejor dicho, vamos a mamar el gallo.

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  12. Constantino: no me estoy refiriendo al HP sino al "yo". En mi opinión, sobra. "Ese man es un Hijueputa. Por eso no lo saludo".
    Pero Estefanía dice que no.

    En inglés, por ejemplo, si toca poner el sujeto. En español se puede excluir .

    Eso del sujeto es muy importante, por ejemplo, para el psicoanálisis en la detrminación del "yo" (sujeto, objeto y yo)

    Así que por favor explicar esta situación que me atormenta.

    Gracias.

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  13. Pilla esta frase tan bacana:

    "luchando YO por la dudosa victoria de convencerlo de que todo esto era cierto, enfermedad, separación, acabamiento".

    Los adioses. Juan Carlos Onetti.

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  14. Harold: obviamente usted puede omitir varias partículas de una oración sin alterar el sentido; pero con cada cambio da un matiz diferente. Por ejemplo, si usted dice "Ese man es un hijueputa. Por eso no lo saludo", da a entender que omite saludarlo en virtud de su hijueputez; pero si dice "por eso YO no lo saludo", insinúa que hay algo especial en su omisión (v. gr., que los demás sí lo saludan pese a su hijueputez).

    De ahí que la economía verbal no sea una regla inflexible, ni siquiera una guía conveniente a la que atenerse. Solo en casos en que no está en juego la música de la frase, ni un matiz semántico importante, se puede seguir el consejo de escoger la más breve entre dos palabras y por consiguiente la manera más corta de decir la frase entera.

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  15. Ay sí, tanta solemnidad, tanta indignación solo por cuestionar las autoridades académicas.
    Justo estaba leyendo el discurso de Benito Pérez Galdós cuando entró a la RAE (de su página lo saqué) y la ortografía en ese entonces era bien distinta a la de ahora.
    Así empieza:

    SEÑORES ACADÉMICOS:
    "Cuantos recibieron aquí honores semejantes á los que os dignáis tributarme en esta solemnidad, habrán de fijo sentido menos turbación que yo, ante el deber de disertar sobre un tema literario digno de vosotros y de esta ilustre casa. Ordénan la cortesía y la costumbre que al ingresar en ésta, que bien puedo llamar or-den suprema de las Letras, se hagan pruebas de aptitudes críticas y de sólidos conocimientos en las varias materias del Arte, que cultiváis con tanta gloria."

    El 7 de febrero de 1897, Benito Pérez Galdós ocupó la silla N de la Real Academia Española. Fue miembro hasta 1920. Mucho ha cambiado la ortografía en tan poco tiempo.

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  16. A propósito, me encuentro justo ahora con esto:




    Elegido académico de la Lengua en 2006, este novelista cuya obra está traducida a más de cuarenta lenguas no ve bien que la Real Academia Española acabe aceptando ciertas incorrecciones con el argumento de que “están muy extendidas”.
    “Eso es un error”, afirma tajante. “Evidentemente, la Academia no puede imponer nada; su función es orientar, sugerir y responder dudas” pero, “si se rinde ante los usos incorrectos, la gente se siente con permiso para utilizarlos”.


    Me parece que Constantino no está lejos de la postura de Marías. Si les interesa el artículo completo, este es el enlace Javier Marías dice que luchar contra el deterioro de la lengua "es una batalla perdida"

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  17. Gracias por compartir esos textos con nosotros, Tefa. En efecto, la ortografía sufre varias transformaciones sustanciales en el curso de unos pocos años. El discurso de Pérez Galdós nos muestra una tendencia que yo celebro: el tiempo elimina las tildes superfluas, que fueron consideradas útiles para eliminar anfibologías, pero que resultaron no serlo.

    Mi próximo escrito será sobre las tildes. Espero con fervor el día en que dejemos de usar tildes en el español. No son indispensables para el funcionamiento cabal de un lenguaje, como nos lo prueban dos lenguas muy útiles, bellas y consistentes: la inglesa y la alemana, que Borges llamaba música verbal de Inglaterra y música verbal de Alemania. También el latín sirvió, sin tildes, sin eñe, sin uve doble, sin jota y sin zeta, al florecimiento cultural de Europa; y la falta de tildes y ciertas letras no empobreció la pluma de Virgilio, ni la de Catón, ni la de Suetonio.

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  18. Que sera peor? leer las babosadas del fascista con pinta de superman mamerto o las majaderias del vil bobalicon que escribe esta basura de blog?

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  19. el que mama gallo, mama verga de caballo

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  20. Buena explicación Constantino, muy agradecido.

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  21. Así, el español nos ha servido con tildes, eñes, ce con cedilla (alguna vez), diéresis. De alemán no sé nada. El inglés tiene el apóstrofo, aunque para otras cosas. E igual, son lenguas con otras raíces y otros orígenes.
    Y así, al menos es mi consideración, también con jotas y uves dobles y aportes árabes, germanos y permeado por muchas otras, el español dio obras como las de tu adorado Borges, por ejemplo. Tenemos también otros grandes exponentes, que me reservo para no herir susceptibilidades o intelectos.
    No sé, por ejemplo, cómo se hará para diferenciar lúcido y lucido cuando eso suceda. Ni lástima y lastima.
    Esperaré tu próxima columna.
    Por cierto, ¿cada cuánto será?

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  22. Ah, caro amigo, a propósito de transformar y aunque no creas en Fundéu, me sirve para remitirte a la Nueva Gramática: ahora es trasformar, mira te dejo la nueva norma:

    http://www.fundeu.es/vademecum-T-trans-tras-5361.html

    Digo, si la quieres cumplir.

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  23. A propósito de bizarro, alguien sabe cual es el equivalente castellano de la palabra epítome en inglés.

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  24. pero "Bizarro" NO "Bizarre", sí es una palabra usada en el habla inglesa, significa: lo contrario, el opuesto. Aunque su uso no es muy común.

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  25. Tefa: el riesgo de ambigüedad semántica es solo una excusa, dado que todo idioma tiene innumerables palabras polisémicas cuyo significado entendemos por el contexto; por otra parte, la misma estructura de la frase suele indicar el sentido de las palabras ambiguas. Si eliminásemos las tildes y yo dijera “es una lastima que no puedas venir”, nadie creería que se trata del verbo lastimar en la tercera persona del indicativo presente. La armazón de la frase no permite ahí la presencia de un verbo.

    Si en un libro de cinegética encontramos esta frase: “los perros tomaron la caza y la llevaron a su amo”, ¿podría haber confusión? ¿Sería posible que se hablara de la caza como acción de cazar, o del alcance, o del avión de caza, o aun del lienzo semejante a la gasa? Tendríamos que estar muy locos para creer que los perros van a agarrar la acción de cazar, el seguimiento, el avión o el lienzo. Se entiende que es la pieza de cacería.

    Me parece muy buena la recomendación de omitir la ene en trasformar y en verbos de estructura análoga. La simplificación: qué grata tendencia. También es bueno quitar la e superflua en reemplazar, aunque no conviene hacerlo en todos los casos parecidos, pues no es lo mismo reescribir (elaborar de nuevo un escrito) que rescribir (responder a una carta).

    Juan Diego: epitome en inglés significa ejemplo representativo: Sherlock Holmes is the epitome of cleverness; pero significa, asimismo, compendio de un escrito, que es el mismo significado que tiene en español.

    Mauricio: en Dictionary.com bizarro figura como término informal que significa un poco raro (quite bizarre).

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  26. Sí, pero escrito no es lo mismo ¡qué lástima! a 'que lastima', ¿o sí? Por no traer el ya muy usado ejemplo de 'sangré en las sábanas del César', distinto a 'sangre en las sabanas del Cesar'.
    Y en ese sentido, entonces, podríamos obviar las palabras que son con ce y no con zeta, como nací. Así, yo podría decir, sin la tilde, nazi en España, ¿no?

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  27. Tefa: esas frases sueltas, en apariencia ambiguas, hacen perder de vista la verdadera función de la tilde, que es servir de ayuda para que el lector sepa cómo se pronuncia determinada palabra.

    La ambigüedad de esas frases no está en la falta de tilde, sino en la falta de contexto. Es inimaginable un libro en que aparezca “sangre en las sabanas del Cesar” así como así, sin antes dejar en claro si el narrador habla en primera persona (sangré), si es objetivo y narra lo que ve (hay sangre) o si habla en imperativo y apremia a alguien a sangrar (sangre usted). Por otra parte, si en el libro no queda claro el lugar donde acontece un suceso, si es tan enigmático que podría haber sangre en el lecho del emperador como en los terrenos del departamento colombiano, entonces una humilde tilde no serviría para aclarar nada.

    Podemos ir más lejos y afirmar que la sola palabra sangre es ambigua y el complemento sobra. Si yo digo: ¡Sangre!, ¿a qué me refiero? Bien podría ser una exclamación de horror ante la vista de la sangre, o bien podría estar pidiéndole o mandando a otro que se desangre. Ahí la tilde sería absolutamente inútil, pero más ocioso sería intentar interpretarlo sin averiguar primero de qué situación se trata.

    Sin inconvenientes concluimos que los ejemplos ambiguos tienen que ser, primero, inventados, pues raramente encuentra uno expresiones de tan forzada ambigüedad que el narrador omita decir una palabrita aclaratoria, como “(vi) sangre en las sabanas del Cesar” o “(yo) sangre en las sabanas del Cesar” (nótese que no uso ninguna tilde). Y, por otra parte, una frase aislada, sin contexto, carecerá por regla general de mucho sentido, incluya o no palabras polisémicas o que admitan la tilde diacrítica. ¿Qué significa, por ejemplo, la frase “café en las montañas de Colombia”? Podría ser que hay cafetos plantados, o bultos de granos de café en las montañas, o que las montañas muestran tonos del color café; y, en fin, ¿qué con eso? Las frases aisladas y sin palabras aclaratorias son esencialmente enigmáticas.

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  28. Sí, Constantino, y vuelvo entonces a la sonoridad y las reglas ortográficas: se pueden eliminar, por ejemplo, la ese y la ce para dejar solo la zeta. Igual, si se contextualiza no va a cambiar en nada lo que se dice.
    Total, ¿para qué gastar tiempo entonces poniendo tildes, esforzándose en saber cómo se escribe cierta palabra?
    Me recuerdas a García Márquez cuando propuso en México abolir las normas ortográficas en un congreso de la Real Academia.
    Es verdad, uno entiende, como dices en tu entrada, a aquellos que escriben como si no tuvieran cerebro o padecieran de alguna enfermedad neurológica. Y aquí podemos proponer la abolición de toda norma, como también de la RAE, al igual que Jaime arregla al país en su blog, ¿por qué no?
    Sin embargo, creo que por algo te atienes a lo que dicen o dictan esas instituciones.
    Nuestra tilde, además, le da identidad al idioma, como la eñe. ¿O qué? ¿También la abolimos y empezamos a escribir ninios o bien agnhos? ¿Cómo podrá alguien saber que me llamo Estefanía y no Estefania?
    Estoy consciente: con el tiempo irán desapareciendo cosas y las formas de las palabras también cambiarán, como le pasó a quebrar, que antes era crebar, o a cocodrilo, que fue crocodilo, parecido al inglés.

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  29. Constantino dijo (en Twitter): "Para el que no conoce su función, la tilde es un adorno, un rasgo de clase y cultura; de ahí que le duela cuando empieza a suprimirse".

    Y yo decía que la tilde puede ser un adorno para los que ignoran su función (y la usan para parecer sofisticados) o simplemente para los que admiramos su belleza. Y que a mí me da nostalgia que se acaben tildes, que palabras que a uno antes le parecían bellas con cierto acento de un día para otro desparezcan de la forma en que uno las conocía. Pensaba en palabras del portugués, sobre todo, que antes me parecían más lindas: como "idéia" que ahora es "ideia" o "vôo" que ahora es "voo". Eso cambió el año pasado, no es una nostalgia de algo que nunca tuve.

    Constantino me dijo que esa pérdida estética no es irreparable y yo le doy la razón. Lo mío es un capricho que me gusta mucho, pero un capricho al fin y al cabo. También celebro esa búsqueda de lo simple.

    Yo solo le estaba respondiendo a Constantino la crítica al dolor por la ausencia de las tildes, porque me sentí aludida. Mi punto en realidad era que ser un afectado no es la única razón para disfrutar los acentos. O sea, me quería justificar. Yo muchas veces admiro las palabras por su imagen, como un dibujo. Y por eso me duele que cambien. Pero no es más, no hablo ni de sonoridad ni de utilidad, eso no me importa tanto y también creo que el contexto siempre soluciona las posibles confusiones. Por ejemplo, por el uso más común, uno ya sabe que Estefania se pronuncia con acento en la "i". Podría ser "Estefánia", pero ¿has conocido a alguien que se llame así? ¿A alguien se le ocurriría pensar eso? O si yo le quito la tilde a mi nombre, ¿alguien va a pensar que me llamo Angéla? A menos que sea extranjero, no. Hay otros casos en los que la confusión sí sería fácil, como Jose y José. Ahí tal vez la tilde sí sería imprescindible. Pero no dudo que puede haber otras soluciones.

    Constantino, mi conclusión con tu blog es que no sé nada de gramática. El tono con el que escribís, tengo que aceptarlo, a veces me previene. Pero lo quiero seguir leyendo.

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  30. Ángela y Tefa: gracias por participar. El sábado voy a publicar un escrito sobre las tildes. Lo que aquí se nos quede en el tintero tendrá un lugar más extenso para ser discutido. Creo, además, que conviene hacer un par de aclaraciones: como ven, sigo usando tildes, pero estoy convencido de que cada vez serán menos, y, con suerte, desaparecerán de nuestro idioma. Eso no significa que sea bueno desechar el consenso actual sobre el uso de las tildes; pues lo primordial es hacerse entendible, y la mejor manera de lograrlo es ateniéndose a lo que de momento es canónico.

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  31. Las tildes ayudan a leer más rápido, a no tener que pensar si en el contexto una palabra significa una cosa o la otra. A mí me gustan mucho.

    Me parece una desgracia que la RAE haya aceptado el uso bogotano y mexicano de "hasta" se presta para malos entendidos, en serio.

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  32. Yo estoy de acuerdo con Ángela y con Tatiana.

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  33. Lalu, haz el ejercicio de leer algún libro previo a 1914, año en que se desaconsejó la tilde para las preposiciones, y dime si se lee de corrido o si las tildes interrumpen la lectura.

    Por ejemplo: El primero que en Grecia se dió este título fué Eratóstenes de Cirene (...) (p)ero ni en Grecia, ni en Roma, ni en la época del Renacimiento se dió á esta denominación valor preciso que distinguiera con exactitud á los filólogos de los críticos y gramáticos.

    Javier Moreno recuerda que hace unos años yo tildaba las preposiciones; tanto que iba a enviar un artículo así escrito para su publicación, y Hernando Salazar Patiño, hombre de incuestionable cultura literaria, me dijo que aun cuando quisiéramos volver al español cervantino, ya no tiene sentido hacerlo. Que las tildes en las preposiciones cortaban la lectura y le robaban fluidez. Y es cierto.

    Creo que el inglés nos sirve como ejemplo irrefutable de lo innecesario de las tildes para resolver ambigüedades; es un idioma que se lee tan rápido como cualquier otro, lleno de expresiones polisémicas, tantas que muchísimos verbos son sustantivos. Y, para colmo, el sustantivo se escribe idéntico al verbo en modo infinitivo. Los ejemplos son muy abundantes.

    Miremos, por puro ocio, verbos de uso habitual. Go (v: ir, partir; s: energía, vigor), stay (v: quedarse; s: visita), play (v: jugar; s: jugada), sleep (v: dormir; s: estado de sueño), take (v: tomar; s: toma), run (v: correr; s: carrera), smile (v: sonreír; s: sonrisa), fly (v: volar; s: apertura de los pantalones, mosca, etc.).

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  34. Ajá! Has cambiado y para bien porque te encantaba corregir de manera solemne y prepotente a quienes nos "equivocábamos" en nimiedades como la de decir bizarro o utilizar le en lugar de les. Me parece excelente que tengas esa actitud. Me agrada bastante. Ojalá, no solo leyeran este blog Jaime Ruiz, el profesor Super O, Fernando Vallejo, etc, sino también Jorge Villegas.

    ")

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  35. ¿Es "los oscares"? ¿existe una forma correcta de decir eso?

    ¿O cada quien debe decidir después de hablar consigo mismo y consultar con su alma?

    Muchas gracias a Constantino por este blog. Por aclarar las dudas de los que estamos llenos de interrogantes en nuestro interior.

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  36. Constantino, genial, ahora hay dos estadísticas: la mayoría de los hablantes dicen "es por eso que", cosa que no se encuentra en NINGÚN clásico español de ningún siglo. La validez de una idea, por ejemplo la de la existencia de Dios, vendría a demostrarse por la cantidad de personas que la suscriben. La destreza en cualquier cosa, en este caso en expresarse por acierto, se mediría según la costumbre predominante.

    La asquerosa sicaria amiga de Teodora (y TODO ESTÁ EN VUESTRA MENTE, el que tolera a Teodora y su tropa sólo tiene más plata y más palancas que el que le cose la boca a un campesino, moralmente es idéntico o peor) vive pendiente de mí a ver cuándo cometo un error, y en su página de El Tiempo encontré en la primera entrada un error por párrafo. Aquí mismo la veo escribir César con mayúsculas. Cosa que está bien en una página en la que se felicitan todos de saber que da lo mismo expresarse bien que mal.

    A propósito del "que" galicado, que ciertamente se encuentra en Borges, uno encuentra en Octavio Paz frases como "se los dije" por "se lo dije" y en Neruda "sino que" en contextos en que hasta el más ignorante y torpe de los hablantes de fuera de Chile diría "sino".

    Mal de muchos consuelo de tontos, dice el dicho.

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